sábado, 24 de septiembre de 2011

Tesis filosófica de los sentimientos.

Sinceramente no entiendo como le estoy dando tantas vueltas al tema de si los seres humanos tenemos sentimientos o no pero, ¿saben qué? me considero una persona que piensa mucho las cosas, quizá demasiado. También me considero una persona sincera, aunque la mentira duela, tengo que decirlo, para quedar bien conmigo misma, para sentirme a gusto, sabiendo que lo estoy haciendo bien. Me considero una persona que da y regala su corazón simplemente a aquellas personas que se lo merecen. No suelo equivocarme en todo y no digo lo que dicen todas. No soy una persona que concrete en sus temas de conversación, pero hoy, yo ya sabía, nada más poner el pie en el suelo a las 11 de la mañana, sabía que hoy iba a ser un día de sorpresas; y digo sorpresas por no poner algún otro adjetivo absurdo. Pero es que no sé, un buen día, te levantas, te tiras en el sofá con el ordenador en las piernas y todos tus principios se van al garete. Te das cuenta como hoy en día las personas cambian, para bien o para mal, eso es insignificante y, ¿saben por qué? por poner un ejemplo, pongo a una persona que toda su vida a utilizado la mentira como primera aliada, por mucho que se esfuerce para no hacerlo, no lo consigue. Sólo consigue decirte lo que (tú) quieres escuchar o la verdad a medias.
Pongo otro ejemplo, y esta vez pongo a un hombre, casado y felizmente enamorado de su mujer. Todo va perfecto. Están casados, han superado un millón de cosas pero eso no quiere decir que de la nada salga un problema y acabe con todo. Viven con ese miedo, uno más que otro, evidentemente; la rutina se apodera de ellos, pero es una rutina que ellos eligieron, pero como todo, tiene sus consecuencias. Se levantan un día y uno de los dos ve, que esa persona con la que lleva tanto tiempo, esa persona que tanto la ha ayudado, a la que tanto tiempo y cariño le ha dedicado, no ha sido totalmente sincera. ¿Cómo te sentirías tú en ese momento? la misma sensación de siempre, pero esta vez más intensa, sentir que todo lo que has hecho no ha servido para nada y es todo, tiempo perdido.
Y reflexionando y reflexionando, he llegado a la conclusión de que no merece la pena que utilices la verdad en la cara de una persona, cuando esa persona te mira a los ojos y no puede evitar mentir(te). Pero, como siempre de todo lo malo se puede sacar algo bueno. Quiero decir a todas aquellas personas, que yo soy feliz, que tengo esa agradable sensación de decir la verdad y estar a gusto, este es mi punto de vista.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Primer día

Bienvenidos todos a mi blog.
Este blog está hecho en principio, como trabajo de clase para exponer todos los acontecimientos y temas debatidos en la clase de Filosofía, pero, quizás me enganche y lo siga utilizando como blog personal para publicar mis cosas.


Un beso.