jueves, 24 de noviembre de 2011

UN DÍA MÁS

Hoy en la clase de filosofía el profesor, Merino, nos hizo ponernos a todos en un círculo y estar un determinado tiempo mirándonos sólo a los ojos de nuestros compañeros, sin decir ni hacer nada. Al acabar, nos pidió que hiciéramos una entrada en nuestro blog poniendo qué habíamos sentido en ese momento.
Además de haber sido gracioso, la verdad, es que me di cuenta de que a pesar de que con muchos de mis compañeros ya llevo un par de años con ellos, nunca me había fijado en sus ojos. La verdad, es que nunca los había detallado tanto. ¿Parece poco creíble, no? Que haya pasado por alto detalles como el color de ojos, la forma o incluso la extensión de sus pestañas.. y como yo, supongo que muchos.
Y para mi, esto sirve como experiencia para darme cuenta de que pasamos olímpicamente de las cosas que tenemos delante, fijándonos en otras, que muchas veces son secundarias...

En una clase de casi treinta personas en las que la mayoría está hablando, lo único que tú comentas al entrar es que es una clase jaleante, pero.. no te fijaste en aquella chica de la esquina que está sentada en su sitio, con su sonrisa reflejada en los ojos, ansiosa por aprender.

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