lunes, 30 de abril de 2012

HEART

Por un lado, para mi, aprender a valorar, a lo largo de tu vida, lo que tienes a tu alrededor es muy importante. Ya que hay un punto en tu vida en el que te das cuenta de quién importa, quién nunca importó, quién no importa más y por último, quién siempre importará. Y ese eres tú.
El que nunca bajó la guardia y lo dio todo por verme sonreír. El que poco a poco hizo que esta relación fuera creciendo hasta tal punto con ese apoyo incondicional en los momentos más duros, acompañado de una sonrisa contagiosa. Aunque, siendo sincera, nunca pensé que llegaríamos hasta aquí y ya que estamos por decir verdades, me encanta. Me encanta tu mirada o mejor dicho, tu forma de mirarme con esos preciosos ojos llenos de timidez y un poco de picardía. Me encanta que cuando no tengo mi mejor día, con sólo sujetarme de la mano, sepa exactamente que me estás diciendo que estarás a mi lado pase lo que pase. Me gustan tus manos, dicen mucho cuando están cerca de las mías y para buscarlas, se vuelven juguetonas porque no están tan cerca. Me encanta, me encanta y me encanta cuando te propones darme miles de besos en sesenta segundos, como si fuese el último minuto de nuestras vidas. Cuando dormimos juntos y te levantas, me encanta sentir como huele la cama a ti, es una sensación que no la cambiaría por ninguna otra, de verdad.
Por otro lado, yo personalmente, opino que nuestra relación es como una cajita, pero no una cajita cualquiera sino diferente. Es una cajita que poco a poco vamos llenando de momentos, que nunca quedarán en el olvido; y de sentimientos, que cada vez son más bonitos. Por último sólo me queda decirte o recordarte, quizá, que aquí estoy, para invitarte a que pases tu vida a mi lado porque yo a cambio, te prometo que siempre, siempre y siempre serás lo mejor de mi vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario