Hoy en clase de Filosofía, el profesor nos dio clase de relajación. Música tranquila, ojos cerrados y sólo sus palabras. Nos pedía que nos recordáramos con diez años menos y posteriormente con treinta años más.
Por un lado, de la primera petición tengo que decir que me recordé con siete añitos, tan feliz y sin preocupaciones, ese mundo dónde mamá te sobreprotegía en todo momento como si fueras un pequeño diamante tan frágil y pequeño. Al recordar esto, mi yo con siete años me dijo que viviera mi vida a mi manera sin importarme el resto del mundo, que viviera para mi y para los que me quieren. Que no me preocupe y que si lo hago, que sólo sea por cosas importantes.
Por otro lado, de la segunda petición.. me veía diferente, casi no me reconocía. Me veía feliz con una familia pero no igual que ahora. Es una sensación extraña y no tengo las palabras exactas para definirlo.. yo lo interpreto como que esa locura y esa libertad que tenemos cuando somos jóvenes, poco a poco se pierde con el tiempo o con los años, quizá. También me di cuenta de que me gustaría que el tiempo pasara muy despacio para poder aprovechar lo que tengo a mi lado porque el tiempo pasa volando y cuando vuelva a abrir los ojos, ya habrán pasado esos treinta años y habré perdido a muchísimas personas importantes en mi vida quizá y no seré capaz de soportarlo. Ya sé que en la vida hay que pensar en el presente pero a mi me gusta mirar al futuro y veo cosas buenas pero también muchas malas.. ojalá pudiera pasar el tiempo y tener siempre a todas esas personas que siempre han estado presente en mi vida, marcándola día a día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario