No entiendo, como hay gente que comete los mismos errores constantemente, es cierto que no somos perfectos pero yo considero que debemos proponernos aprender de ellos para no repetirlos. Desde mi punto de vista, opino que todos tenemos que aprender a perdonar para lograr ser perdonados si en alguna ocasión lo necesitamos. Pongo un ejemplo. En el entorno familiar, es dónde se encuentra el núcleo de nuestros problemas, es decir, si una persona crece rodeada de situaciones desesperantes y nada buenas para su buen desarrollo , es muy difícil que llegue a ser buena persona consigo misma y si no lo es así, muchísimo menos llegará a encontrar la comodidad de estar con otra persona por su odio y rencor; en cambio, si tú creces de forma normal en un ambiente bucólico, es más probable que seas una persona que aprende a querer, humilde, honrada y por supuesto, feliz. Y me paro en esta última palabra, para definir y profundizar en la misma.
FELICIDAD, es eso que siento cuando estoy contigo porque con una simple sonrisa alegras mi día más gris. Es ese cosquilleo que siento en el estómago siempre que te acercas a mi con cara de pillo. Son esos ojos azules que repito, con esas preciosas pestañas largas que son para pasarse una eternidad mirándolos. Es la cara de que me encanta cuando te apetezco o me apeteces. Es esa sensación de bienestar que tengo cuando te veo después de un día duro en el instituto. Es el verbo ser en pasado, presente, futuro, gerundio y participio con todas sus variantes. Es la costumbre de estar las veinticuatro horas del día a tu lado y sentirme extraña cuando faltas. Es esbozar una sonrisa cuando me robas un beso, sabiendo que yo estaba esperándolo. O incluso, esa cara que se me pone cuando hablo contigo por teléfono a cada momento, es porque soy feliz. Feliz gracias a ti y a todas esas personas que me rodean, pero sobretodo a ti, por demostrarme poder estar a mi lado en cada situación por muy dolorosa que fuera y en las buenas también, claramente. Y por último, yo me considero fuerte al estar a tu lado, mi vida es estupenda, como sacada de un cuento de hadas. Y esto no significa que no me pasen (cosas), no es que las rosas de mi camino no tengan espinas; lo que ocurre es que no me ahogo en un vaso de agua y estoy dispuesta a comerme el mundo, contigo, porque por supuesto, no voy dejar que éste me coma primero a mi. La cuestión es que me he convertido en una experta en eso de darle la vuelta a la tortilla, en ver el lado positivo de las cosas (gracias a que tú me enseñaras que siempre lo tienen). Y sí, supongo que la vida me trata bastante bien pero, ¿saben?, el caso es que esto es algo recíproco. ¿Acaso alguna vez han dado las gracias por las maravillas que nos ofrece el mundo? No, claro que no, por supuesto que no; eso es lo que toca, las cosas son así. Desde luego... es mucho más fácil quejarse y echar las culpas a alguien cuando algo falla y punto. Que sí, que todos tenemos derecho a caer, que todos nos hemos sentido como una auténtica mierda alguna vez, pero no sólo hay que acudir a los demás cuando las cosas van mal y necesitamos apoyo... también es bonito compartir esos momentos de, repito, FELICIDAD.
No hay comentarios:
Publicar un comentario